Mi viaje a Liverpool tenía un solo objetivo: The Beatles.

Como fanática de The Beatles, visitar Liverpool tenía un condimento extra. Fue la ciudad que los vio crecer, la que inspiró tantas hermosas canciones, el lugar donde nació la leyenda.

Por supuesto que se pueden visitar todos los lugares por libre, pero como les dije en varias oportunidades, hay sitios en los que me gusta contratar un tour para escuchar los detalles y curiosidades que aportan los guías.

En este caso yo elegí el Magical Mystery Tour.

Los tickets los compré antes de viajar para asegurarme un lugar en el día y horario que yo quería.

El tour sale desde el dique Albert Dock. Una vez allí, me dirigí hacia una oficina, que también funcionaba como gift shop, donde se encontraba la boletería que validaría mis ticket impreso.

Justo al lado de la oficina hay un Starbuks lleno de merchandising de The Beatles. Una buena oportunidad para tomar un café y dejarte caer en la tentación de llevarte un souvenir.

El bus llega ploteado tal cual la tapa del disco Magical Mystery Tour, y el viaje arranca antes de empezar.

Una vez arriba, el guía se presenta, y comienza el tour. Algo que me pareció muy bueno, fue que en cada asiento se encontraba una carpeta con el detalla de todo lo que iría diciendo el guía y los lugares que iríamos a visitar. Lo mejor: está escrito en varios idiomas.

La “primera parada” es una visita al barrio donde Ringo Starr pasó su infancia.

Primera parada es una forma de decir ya que no paramos, sino que pasamos por allí. Por eso insisto, todos estos lugares se pueden visitar por libre. El tour dura dos horas y si parase en todos los sitios significativos para la historia de The Beatles, nos pasaríamos el día entero arriba del bus.

Luego pasamos por la puerta del The Empress Pub, un pub que se encuentra justo en la esquina de la casa donde nació Ringo y cuya imagen se usó para la portada del álbum Sentimental Journey, el primero disco solista de Ringo Starr.

Ahora sí, bajamos del bus y la primera visita fue a la casa donde nació y vivió hasta los siete años George Harrison: Arnold Grove n°12. Una callecita sin salida.

La gente que vive allí siempre sale para ver a los turistas que, obviamente, se sacan miles de fotos en la puerta de sus casas.

La siguiente parada creo que fue una de las que más esperaba: Penny Lane.

Por si alguno no lo sabe, Penny Lane es una calle alejada del centro de Liverpool, pero cercana al barrio donde crecieron Paul y John. Sobre esta calle se encuentran varios de los lugares que se mencionan en la canción como el banco y la barbería. La canción está llena de nostalgia ya que realmente ellos pasaban sus días de niños por esas calles.

Al día de hoy Penny Lane, junto con Abbey Road, es una de las calles más famosas del mundo.

El recorrido siguió por St Peter´s Church, el lugar donde Paul y John se conocieron. Este lugar es muy emocionante para todos los fans de The Beatles, ya que podríamos decir que allí fue donde comenzó la historia.

Allí mismo se puede observar el pequeño cementerio donde se encuentra la tumba de Eleanor Rigby. Si bien Paul afirma que el nombre Eleanor se debe a la actriz Eleanor Bron y el apellido Rigby lo copió del nombre de una tienda, la realidad es que la tumba de Eleanor Rigby existe. De hecho, a pocos metros se encuentra también la tumba de un tal McKenzie.

La siguiente parada fue en otro de los lugares que me moría por conocer: Strawberry Field. Llegar y ver las características rejas de color rojo, fue teletransportarme en el tiempo e imaginar a John jugando ahí.

Strawberry Field era un orfanato del Ejército de Salvación cercano a la casa de John. El orfanato contaba con una zona boscosa en el fondo donde John y sus amigos solían jugar de pequeños. De grande, John llamó a esa zona Strawberry Fields, en plural.

Se dice que John nunca quedó conforme con la grabación. Sin embargo, la canción fue tan emblemática que la zona del Central Park que da al frente al edificio Dakota se llama Strawberry Fields.

El tour siguió por la casa donde John Lennon vivió durante su infancia junto a su tía Mimi. Aquí no pudimos bajarnos del bus, ya que la casa fue comprada por Yoko y donada al National Trust, siendo ellos quienes venden los tickets para ingresar.

A continuación, nos llevaron a la casa donde Paul pasó su infancia. Allí sí nos dejaron bajar del bus para tomarnos algunas fotos. Sin embargo, como sucede con la casa de John, para ingresar hay que comprar los ticktes con antelación en National Trust.

Se dice que esta casa los vió nacer a The Beatles, ya que allí se compusieron los primeros temas de la banda.

Para finalizar, el tour pasa por los institutos donde se formaron como músicos, incluyendo el Liverpool College of Arts y la estación de tren Liverpool Lime Street.

En un café cercano a esta estación, John y Paul se juntaban todos los meses aguardando impacientes a su manager quien volvía de Londres con noticias (generalmente malas) de ofertas discográfica. Esta situación se repitió por casi un año hasta que en 1962, el sello EMI se interesó por ellos.

Para coronar el tour, la última parada fue en el mítico The Cavern Club. Allí fue donde The Beatles conocieron a Brian Epstein, su representante. El resto es historia conocida.

Si sos amante de The Beatles, no dejes de emocionarte caminando por la ciudad que los vio crecer.

Ellos cambiaron todo. Fueron (y son) únicos.

Su corta carrera dejó una huella marcada para siempre en el mundo de la música y en el corazón de quienes los amamos aún sin haberlos visto tocar en vivo.

 

“The Beatles saved the world from boredom”

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